viernes, 1 de octubre de 2010

KOF XIII: Historia del Ikari Team

Acá les traigo la historia del Ikari Team, espero que les guste, y como sabe fue sacada de los foros de Spek SNK.

HISTORIA:

Los disparos sonaban en la sala de tiro subterránea.
Leona bajó su enorme pistola con las dos manos y sacó el cargador.
En la cabina de al lado, una chica de media melena practicaba el tiro. La chica usaba
una Desert Eagle, más grande aun que la Colt Government de Leona. Esa pistola
era demasiado para una joven como esa.
La joven apretaba el gatillo repetidamente apuntando con firmeza y sin que apenas la
pistola se moviese.
La chica usó todas las balas, se quitó las orejeras y miró a Leona.
"¿Es culpa de la pistola o es que no estás concentrada?"
"......"
Leona ignora la pregunta de la chica...Whip, y miró las dianas que estaban a lo lejos.
Si mirabas y comparabas las dianas de Whip y Leona, sabías fácilmente quién tenía más destreza
con el tiro. Y eso no era cosa del arma o de la concentración, o así al menos lo pensó Leona.
Cargó otro cargador en su amada Government y dijo con voz baja y taciturna.
"¿...Por qué siempre estas vigilándome?"
"¿Acaso te he vigilado alguna vez?"
"...Anteriormente, en varias ocasiones."
Leona ya había participado otras veces en The King of Fighters, incluso había sido poseída
por el poder Orochi. En el anterior torneo, Leona no había participado por esa razón. Temían
que volviese a suceder, así que Whip participó con Clark y Ralf en su lugar.
"He oído que quieres participar en el siguiente torneo, no? ¿Hay algún motivo?"
"........"
Leona cerró la boca y, como para evitar más preguntas de Whip, se puso las orejeras de protección.

◆◇◆◇◆

Heidern dio la vuelta en su silla y se dirigió a Ralf y Clark que esperaban firmes las órdenes de su
superior.
"...Leona me ha dicho que quiere participar en la siguiente operación."
"¿Eh? ¿Se lo ha dicho directamente? Qué raro tratándose de ella."
"Así que ¿que en el siguiente torneo participamos nosotros y Leona?"
"No."
Heidern cogió unos papeles de encima de su mesa y miró a Ralf y Clark.
"Quiero que me ayuden a decidirme. Anteriormente Leona fue poseída. Teniendo eso en cuenta ¿creéis que debo
dejarla participar?"
Ralf sonrió en voz baja y dijo
"¿Por qué nos pregunta eso? Nosotros haremos lo que usted diga e iremos donde diga, al igual que ella.
Si tenemos que hacer equipo con Leona, cómo si es con la chica del látigo, obedeceremos. Creo que no
hace falta nuestra opinión."
Heidern se rió como si se burlase de Ralf.
"Los que estaréis en peligro si Leona llega a convertirse en lo que ya pasó antes sois vosotros,
por eso quiero tener en cuenta vuestra opinión."
"Si Leona se convirtió en eso es porqué el poder de Orochi fue liberado. Así que, si se libera de nuevo, el
resultado será el mismo, se encuentre dónde se encuentre ella."
Dijo Clark, a lo que Ralf asintiendo agregó...
"Eso, eso... Si acaso usted debió haberse preocupado en el último combate contra Orochi ¿no lo cree así señor?"
Ralf cerró los puños.
"Bueno, sea como sea, si vuelve a convertirse en eso otra vez, siempre puedo devolverle la cordura
con un buen puñetazo."
"Si Ralf dice eso, creo que no tiene porqué preocuparse por nosotros. Además, KOF es el paraíso comparado
con una jungla llena de guerrillas esperándote."
"Sí, como poco, durante el torneo puedes dormir en una buena cama de hotel ¡y nada de rancho de guerra
para comer!"
"Parecéis muy seguros de vuestras posibilidades..."
Dijo Heidern levantándose de la silla.
"Creo que los Berstein han preparado para la final un estadio enorme. Construiré una base de mando
50 kilómetros al sur de allí y os iré dando instrucciones."
"¡Señor, sí señor!... Pero, señor..."
"Dime, Clark."
"¿Por qué querrá la hija de Rugal montar otro KOF? Ciertamente, no lo entiendo."
"Eso no lo sé... pero detrás están esos moviendo los hilos o al menos es muy posible que así sea.
Sea como sea, no os confiéis."
"Entendido!"
Ralf y Clark saludaron vigorosamente a Heidern y dejaron atrás la oficina.

◆◇◆◇◆

"Hey, chicas!"
En la sala de tiro resonó la voz de su superior cuando Leona y Whip habían disparado ya incontables balas.
"Las dos practicando tiro... me gusta, me gusta."
Whip se mantenía en posición firme y le dijo a Clark.
"Señor, en la maniobra de esta vez..."
"Chica látigo, esta vez tú estarás de apoyo."
Ralf interrumpió a Whip riendo maliciosamente.
"Esta noche habrá un comunicado oficial, pero os lo hago saber ahora. En este torneo saldremos Clark, Leona y
yo. Así se ha decidido."
"...Sabía que sería así desde el principio."
Dijo Whip encogiéndose de hombros.
Leona de pronto dijo con mucha educación.
"...Muchas gracias."
"Las gracias dáselas a Heidern. Nosotros sólo le hemos dicho que sea quién sea quién participe con
nosotros, nosotros nos esforzaremos al máximo."
"Bueno, estate tranquila, si vuelve a pasarte eso que te pasó en el pasado, yo siempre estaré dispuesto a volverte
en tus cabales de un buen golpe."
Dijo Ralf riendo. Whip al oír eso dijo:
"Espero que si eso pasa, no vaya usted a matar a Leona, eh? Usted es el tipo de persona que no sabe
contener su fuerza..."
"¿Eh? que dices estúpida! ¿¡Me estas llamando monstruo?!"
"Ah ¿pero no eres un monstruo desalmado? Ahora me entero."
"¡¡Clark!! ¿¡Tú también?!"
La sala de tiro se llenó de gritos de enfado de Ralf y risas de Clark.
Aunque les esperaba una dura misión, se peleaban como críos. Desde que Leona era una niña, creció rodeada del
olor de la pólvora de las armas, pero esos dos lograban siempre arrancarle una sonrisa.
Leona sonrió levemente.
"¡Hey, Leona!"
Ralf se dio cuenta de la leve sonrisa y dijo.
"¿¡Te acabas de reír, maldita?!"
"Sí."
"¡¡Maldita sea!!!"
"Usted me dijo hace tiempo que a veces había que reír."
"¡Hmmm...!"
Ralf no supo que decir ante tal correcta respuesta.

Leona no sabía quién esperaba al final de esta batalla. Lo único que sabía es que era alguien a quien temer.
Pero sin embargo, Leona no temía ese enemigo, sino la posibilidad de convertirse en su otro yo de nuevo.
Leona sabía que ese era su eterno y más duro enemigo.

Un enemigo muy fuerte.
Pero aún así, no tenía intención de perder.
Y lo que hacía pensar así a Leona era el contar con la compañía de sus dos duros amigos de guerra.
Los dos que conseguían, también, que Leona se riera un poco. Sus dos colegas.

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